El reto epidemiológico del Mundial 2026
Carlos Quezada Sánchez
La Copa Mundial de Futbol FIFA 2026 colocó a México en el centro de la atención internacional. Millones de visitantes provenientes de decenas de países llegaron para participar en una de las celebraciones deportivas más importantes del planeta.
Sin embargo, detrás de la emoción de los estadios y de la derrama económica esperada, existe un desafío menos visible, pero igualmente trascendente: la protección de la salud pública.
Los eventos masivos generan condiciones que favorecen la propagación de enfermedades transmisibles. La intensa movilidad internacional, la concentración de personas en espacios reducidos y el contacto constante entre individuos de diferentes regiones crean escenarios que pueden facilitar la introducción y dispersión de agentes infecciosos. En un mundo cada vez más conectado, los riesgos sanitarios también viajan sin fronteras.
La historia reciente ha demostrado que las amenazas para la salud pueden surgir de manera inesperada. Tras la pandemia de Covid-19, el mundo ha observado el resurgimiento de enfermedades prevenibles mediante la vacunación, así como brotes recurrentes de influenza, dengue y otros padecimientos de importancia epidemiológica. En este contexto, el Mundial representa una oportunidad para fortalecer la preparación y la capacidad de respuesta de los sistemas de salud.
Uno de los principales riesgos será la posible importación de enfermedades que actualmente presentan actividad en distintas regiones del mundo. El sarampión, por ejemplo, ha registrado un aumento de casos en varios países debido a la disminución de las coberturas de vacunación. Asimismo, el dengue continúa representando un desafío para diversas regiones del país, lo que obliga a mantener acciones permanentes de vigilancia epidemiológica, prevención y control.
Los riesgos sanitarios asociados a un evento masivo no se limitan a las enfermedades infecciosas. También deben considerarse las emergencias médicas, las lesiones derivadas de las concentraciones masivas de personas, los golpes de calor y los problemas vinculados con la seguridad alimentaria.
Ante este escenario, el Instituto Mexicano del Seguro Social desempeña un papel estratégico. Como la institución de salud más grande de América Latina y responsable de la atención médica de millones de personas, constituye uno de los pilares de la preparación sanitaria del país frente al Mundial.
Su experiencia en vigilancia epidemiológica, atención de emergencias de salud pública, coordinación interinstitucional y operación de una amplia red de servicios médicos lo convierte en un actor clave para la detección oportuna de riesgos y la protección de la salud de la población.
La verdadera prueba del éxito no se medirá únicamente por los resultados deportivos ni por la capacidad de organización de los partidos. También dependerá de la capacidad para proteger la salud de millones de personas. El Mundial representa una prueba tanto para el futbol como para la salud pública mexicana. En esa cancha, la preparación, la vigilancia epidemiológica y la coordinación institucional serán tan importantes como cualquier estrategia de juego. Porque, cuando las barreras desaparecen, la salud pública se convierte en la mejor defensa colectiva.
Secretario Particular de la Dirección de Prestaciones Médicas del IMSS
