Termómetro salarial: Fin a los salarios de pobreza
A nivel nacional, 52% de los 22.7 millones de trabajos formales (11.9 millones) carecen de salario digno, mientras que 48% (10.9 millones) ya lo alcanzan o superan.
Rogelio Gómez Hermosillo
El pasado miércoles (19/08/2026), Acción Ciudadana Frente a la Pobreza presentó un nuevo reporte del Termómetro Salarial. Los hallazgos son varios, pero quizá el más relevante es que, después de 10 años de incidencia y propuestas, los salarios de pobreza han quedado prácticamente erradicados en los trabajos formales: representan menos del 2%. También es buena noticia que el salario digno va avanzando, aunque aún le falta.
El Termómetro Salarial clasifica los salarios de los puestos registrados en el IMSS en tres niveles: 1) Salarios de pobreza: no cubren el costo de 2 canastas básicas (CB). 2) Salarios de sobrevivencia: cubren 2 CB, pero no alcanzan el salario digno. 3) Salarios dignos y más: iguales o superiores al salario digno.
El reporte más reciente aplica estos niveles a los puestos registrados al 30 de junio de 2026 (disponible en https://www.frentealapobreza.mx/post/term ómetro-salarial-2026). Veamos los principales hallazgos:
A nivel nacional, 52% de los 22.7 millones de trabajos formales (11.9 millones) carecen de salario digno, mientras que 48% (10.9 millones) ya lo alcanzan o superan. La primera buena noticia es que los salarios de pobreza son apenas 407 mil, menos del 2%. En términos prácticos han desaparecido, pues corresponden a montos menores al salario mínimo, una excepción.
Para dimensionar el avance, basta recordar que en 2023 —cuando Frente a la Pobreza publicó el primer Termómetro Salarial— 8.6 millones de puestos (40%) ganaban salarios de pobreza. En tres años, 8.2 millones salieron de esa condición. ¡Del 40% a menos del 2% en 3 años!
Comprender el avance y lo que falta es clave para evitar tanto el desánimo como el triunfalismo. El reto ahora es avanzar hacia el salario digno: aún falta para la mitad de los puestos registrados en el IMSS.
Otra buena noticia es que hay avances mayores en grandes empleadoras y en ciertas ramas económicas. Mientras que en algunas el resultado está mezclado, y en otras está al revés: la mayoría del personal sigue por debajo del salario digno —ya no en pobreza, pero aún en sobrevivencia. Todavía falta.
Por tamaño, las grandes empleadoras (con más de mil puestos) tienen 70% de su personal con salario digno (4.4 M) y 30% en sobrevivencia (1.9 M). En contraste, las microempresas (con 1 a 5 personas) tienen 88% en salarios de sobrevivencia (1.2 M) y solo 12% con salario digno (170 mil).
Las ramas más avanzadas, con una cantidad significativa de personal, son los bancos y aseguradoras: 85% con ingreso digno (372 mil) y 15% en sobrevivencia (66 mil). La industria manufacturera de maquinaria y equipos (código IMSS 37) tiene 77% con salario digno (541 mil) y 23% en sobrevivencia (162 mil).
En el extremo opuesto, los servicios personales y diversos (código 89: limpieza, seguridad, entre otros) y la industria restaurantera (código 87) tienen 85% de su personal sin salario digno, en nivel de sobrevivencia. En las primeras, 587 mil personas carecen de ingreso digno y sólo 102 mil lo tienen; en los restaurantes, 630 mil sin digno y apenas 114 mil con él.
Los “servicios técnicos y profesionales” (código 84) agrupan a 2.2 millones de trabajadores: 1.3 M sin salario digno y 916 mil con él. La construcción (código 41), con 1.4 M de trabajos formales, tiene a 969 mil sin salario digno y 385 mil con él. Estos últimos datos dan contexto al esfuerzo de Ruba, una de las grandes constructoras, que decidió adoptar el salario digno en toda su cadena de valor, hasta los “maestros albañiles”.
Por eso una de las principales recomendaciones es impulsar la adopción del ingreso digno como decisión empresarial, voluntaria y gradual. El primer “KPI” puede ser reducir al menos a la mitad los trabajos sin salario digno en los próximos 3 años.
En las recomendaciones de política pública hay una que resulta urgente y directamente alineada a este propósito: Reducir al mínimo la carga fiscal de los bajos salarios. Es absurdo que ganar unos pesos más que el salario mínimo produzca una retención de ISR de más de 200 pesos, pero así están las tablas del SAT. Además, es injusto que una persona con trabajo asalariado que gana 14,400 pesos al mes pague 15% de ISR, mientras que en el régimen simplificado de confianza (RESICO) quien gana 10 veces más, paga sólo el 2%.
Aviso: Del 24 al 28 de agosto, el colectivo Vida Digna promoverá entre las empresas la invitación a adoptar el ingreso digno. Estos datos respaldan la urgencia y la factibilidad de la iniciativa. Aquí sí aplica: ¡Sí se puede!
