En política laboral estamos en crisis
Después de escuchar al doctor Sánchez Castañeda, parece que al gobierno mexicano no le importa proteger las condiciones laborales de los trabajadores, ni sus salarios, ni su libertad sindical, ni contratación colectiva, ni el sistema de justicia laboral.
Manuel Fuentes
Apurado tomaba notas sobre la política laboral que impera en nuestro país al participar en la mesa de diálogo “Una agenda social del TMEC” celebrada en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el pasado miércoles 5 de agosto, y no terminaban mis sorpresas de lo comentado por los especialistas laborales presentes.
El doctor Alfredo Sánchez Castañeda, actual Coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos de la UNAM, fue el convocante de la mesa de diálogo, quien cerró la conferencia con diversas reflexiones y preocupaciones en la coyuntura de la negociación del TMEC y su impacto social. Adelantó la publicación de un estudio de estos temas en los meses siguientes, retomando algunas notas para esa conferencia.
Después de escuchar al Dr. Sánchez Castañeda, parece que al gobierno mexicano no le importa proteger las condiciones laborales de los trabajadores, ni sus salarios, ni su libertad sindical, ni contratación colectiva, ni el sistema de justicia laboral. Expuso varios ejemplos, y resaltó: “la conciliación laboral ha retrocedido”. El actual modelo de conciliación ha resultado un fracaso. Acusó que antes de la creación de los centros locales se conciliaba más de lo que ahora se está consiguiendo.
El investigador de la UNAM reclamó al gobierno que explique por qué, a pesar de la creación de centros especializados de conciliación, tanto federal como locales en todo el país, para supuestamente aumentar la conciliación, ha ocurrido lo contrario.
Las estadísticas de 2025, señaló, revelan la realización de un número mayor de conciliaciones en el “sistema viejo” de las juntas de conciliación antes del año 2019 de las que se materializan ahora en los “nuevos” Centros de Conciliación.
Es preocupante que el actual modelo de conciliación, con un Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que es todo menos independiente, sea un aparato burocrático con enormes cargas de trabajo y poco presupuesto.
La inspección laboral es insuficiente
Resaltó el investigador de la UNAM, que la eficacia y efectividad de las instituciones se ha debilitado en los últimos gobiernos. Puso como ejemplo que la inspección del trabajo federal tiene un promedio de 650 inspectores que representa tener menos de un inspector por cada 100 mil trabajadores.
Esto a pesar de que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha recomendado la existencia de un inspector por cada 15 mil trabajadores. Consideró que en un país en desarrollo como el nuestro al menos debería existir un inspector por cada 40 mil trabajadores, hecho que no se cumple y esto ante el bajo nivel de existencia de sindicatos y contratos colectivos, permite una violación constante en los derechos de los trabajadores.
Contrastó con el número de inspectores que tiene el Instituto Mexicano del Seguro Social, que oscilan entre los 1 mil 200 y 1 mil 600 ante la cifra que llamó “ridícula” de 650 inspectores federales del trabajo. Señaló que este número se reduce aún más porque unos hacen trabajos de oficina y otros son personal de campo.
Con menos inspecciones de trabajo, no es posible verificar que los patrones cumplan con los derechos y prestaciones laborales, seguridad e higiene, así como capacitación a los trabajadores. Se vuelve imposible lograr el papel preventivo de accidentes y enfermedades por incumplimientos.
Baja afiliación sindical
Hay diversidad de referencias al porcentaje de trabajadores sindicalizados. El número más frecuente es del 13%, que es cuestionable, señaló el investigador, reiterando “…pero si nosotros rascamos en las fases de afiliación sindical, el 50% son trabajadores públicos o son trabajadores que laboran en universidades públicas o en empresas gubernamentales como Petróleos Mexicanos”.
Entonces hizo énfasis en que la tasa de sindicalización del sector privado en el país es realmente pequeña. Si pensamos, dijo el doctor Sánchez Castañeda, en la tasa de sindicalización en la industria y el comercio, el porcentaje podría acercarse a menos del 7%, de ahí el bajo número de contratos colectivos y eso es consecuentemente el reflejo del estado de vulnerabilidad de los trabajadores mexicanos.
Cuestionó esa cifra del 7%, que debe ser mucho menor, porque la inmensa mayoría de los trabajadores laboran en pequeñas y microempresas quienes, afirmó el investigador bajo este modelo laboral, “nunca van a tener sindicato, ni un contrato colectivo de trabajo”.
Bajo presupuesto del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCyRL)
El investigador de la UNAM refirió que el presupuesto que se le otorgó durante 2025 al CFCyRL fue de 45 millones de dólares, mientras que al organismo equiparable de Estados Unidos tuvo un monto seis veces mayor, equivalente a 285 millones de dólares.
Del mecanismo laboral de respuesta rápida
En materia de comercio internacional manifestó la necesidad de que se incluyan dos áreas de trabajo, la de agricultura y otra, la de prestación de servicios en el sector turístico, porque en ambas materias México compite de manera desleal con Estados Unidos.
El doctor Sánchez Castañeda comentó que la eficacia del mecanismo laboral de respuesta rápida debe medirse con la realidad laboral mexicana en donde predominan trabajadores sin derechos laborales, sin seguridad social, sin contrato colectivo y sin instituciones laborales consolidadas, rematando estableció: “…yo no voy a ver un cambio del modelo de relaciones laborales mexicano mientras sigan estas graves deficiencias”.
De otros avatares
Este sábado 15 de agosto fue electo el maestro Israel Ramírez Castañeda como secretario general de la Federación Regional de Trabajadores de Texcoco en un congreso de mucha emotividad en la que participaron trabajadores de diversas ramas industriales de la zona desde la automotriz hasta la embotelladora.
Estuvo presente en el evento Tereso Medina Ramírez, actual secretario general de la CTM, quien rememoró su paso como trabajador en el sector automotriz en el estado de México. Aprovechó para comentar la urgencia de formar un consejo plural en el que participe el gobierno, sindicatos de todas las siglas y empresarios, ante la difícil coyuntura que vive el país.
El nombramiento de Israel Ramírez al frente de esa federación es una buena noticia para los trabajadores de esa importante zona industrial. Por muchos años él ha trabajado de manera incansable en tejer la unidad y en la preparación constante de ellos para la mejora de sus condiciones de trabajo, de vida y salariales. ¡Enhorabuena por esa designación!
