Un día común en Pemex 

Luis Carriles

En los primeros tres años del gobierno de Enrique Peña Nieto se tuvo a Emilio Lozoya como director de Pemex y era la primera vez en casi 20 años que estos dos cargos políticos tenían afinidad en muchos sentidos.

Políticos de nueva generación, funcionales y, lo más importante, amigos. Esta confianza permitió que llegaran dos personajes a Petróleos Mexicanos que hoy serían considerados “Red Flag”, pero que en ese momento fueron vistos como parte del equipo que iba a hacer operar a la petrolera en un nuevo marco legal que se estaba construyendo: la reforma energética.

Los dos personajes sirvieron para entender la manera de operar de la compañía petrolera: Froylan Gracia García, coordinador ejecutivo de la dirección; literalmente segundo de a bordo de la empresa; y Rodrigo Arteaga, secretario particular del director general.

Los empresarios del sector petrolero eran atendidos por ellos primero en las oficinas oficiales de Pemex, pero menos de un año después, sus equipos se mudaron a unas alternas en Polanco en donde, se dice, eran atendidos sin mayor problema para revisar contratos, licitaciones y demás.

Tanto Gracia Galicia como Arteaga tenían comunicación directa con la secretaría de Hacienda y con el secretario Luis Videgaray, así es como generaron diversos esquemas de inversión de Pemex y sus organismos, los esquemas de compra de Agronitrogenados y de Fertinal habrian sido diseñados en las oficinas de la SHCP y al final del día fueron un compromiso contraído por Pemex.

Pero no fueron los únicos contratos que se facilitaron, nos dicen un ex funcionario de la petrolera, está el caso de la empresa Cotemar, que dirige Alejandro Villarreal, que venía de una buena racha de los gobiernos de Vicente Fox y de Felipe Calderón, entre ambos llegó a tener contratos por 36.5 mil millones de pesos, pero en la administración de Lozoya se fueron al cielo.

Obtuvieron 27 nuevos contratos, 13 por adjudicación directa, y su contratación llegó a los 41 mil millones de pesos, los contratos más jugosos provienen de la Dirección de Desarrollo y Producción de Pemex y las dudas provienen de cómo una empresa que se dedicaba a dar mantenimiento a plataformas habitacionales, prestaba servicios de alimentos y renta de buques se convierte en una compañía petrolera que atiende trabajos relacionados con producción.

Se convierte en todóloga, nos dice la fuente en Pemex, te los encontrabas en cualquier licitación con precios altos y se las daban, llegó a dar mantenimiento y rehabilitación a plataformas y en 2019 la ASF le detectó sobreprecios por 114 millones de pesos porque el el sexenio de AMLO fue la única que sobrevivió.

El resto de las empresas que se dedicaban a sus mismas actividades hoy son un recuerdo y la actual administración le sigue sumando contratos más los que trae heredados desde 2015.

Buzos

1.- La coquizadora de Salina Cruz, que actualmente está construyendo Pemex al cierre de esta administración presentará un avance del 54% y podría iniciar operaciones al final de 2024 y consideran que con esto se podrá alcanzar la autosuficiencia total en combustibles, es decir, poco más de un millón 300 mil barriles de gasolinas y diesel. Lo anterior, además de ayudarles a alcanzar sus metas de producción contribuirá a eliminar el combustóleo. A pesar de que la empresa ya dio a conocer su plan para la transición energética, Pemex reiteró que el petróleo ha sido, es y seguirá siendo un buen negocio, por lo que, es muy probable que siga siendo la apuesta de la próxima administración.

Con información de El Sol de México

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