El Cambio de AMLO: historia “plural”

Rafael Loret de Mola

Escenario número uno: contra la opinión de la dirigencia de su MORENA, Andrés Manuel se empeñó en impulsar a su compadre –padrino de su hijito Jesús-, Félix Salgado Macedonio, con instrucciones precisas a los dirigentes de su partido, sobre todo al atropellado Mario Delgado –una DELICADA marioneta a sus pies- para limpiarle la ruta no solo hacia una candidatura sino igualmente a la gubernatura de Guerrero. No lo logró por la dimensión del escándalo sobre el exceso de gastos en su precampaña pero sí impuso a la hija del violador, Evelyn, en el cargo.

El ex fiscal de esa entidad, Xavier Olea Peláez ya fallecido, hijo del ex gobernador Xavier Olea Muñoz, advirtió con las pruebas respectivas de que estaba pendiente una querella contra Salgado por drogar y violar a una joven mujer; días más tarde de esta denuncia surgieron otras cuatro víctimas lo que desata al movimiento feminista nacional para protestar con energía y sumar incluso a legisladoras de la MORENA –debe ser la víbora-, para retirarle la candidatura al execrable. Y sucede… obligando a una segunda encuesta en la que, por lógica, no debió participar el sujeto pero lo hizo.

Lo grave es que ganó Salgado por segunda vez pese a la resistencia no solo de las mujeres morenistas sino también de no pocos militantes a quienes llamó para pedirles cuentas el abogado defensor de Félix, es decir Andrés Manuel.

La historieta sigue; el Instituto Nacional Electoral retiró el registro de la candidatura felona por incumplir las reglas de presentar las cuentas de la precampaña en tiempo y forma, no por las acusaciones sobre las violaciones que se ventilan con líneas desde arriba en los juzgados locales y venales. Entonces, Salgado, de la mano de su compadre, amenazó con impedir los comicios en Guerrero el 6 de junio de 2021 confrontando al titular del Ejecutivo federal y al poder Judicial lo mismo que al INE. ¿Democracia o presidencia unipersonal? Al final, le levantó la mano, solo eso, a su hijita. Y fue apenas hace menos de dos años.

Escenario número dos: Maru Campos Galván, ex alcaldesa de la capital de Chihuahua y candidata del PAN en la contienda por el gobierno de la entidad, fue acusada con recibos falsificados de haber sido beneficiaria de “moches”, entregados por el perseguido ex gobernador César Duarte Jáquez, por diez millones de pesos; se introdujo este elemento, precisamente, semanas antes de la elección interna de su partido en la que compitió y arrasó a una figura nacional panista, Gustavo Madero Muñoz, sobrino del mártir de la Revolución Francisco Madero y coordinador ejecutivo del gabinete del gobernador Javier Corral Jurado quien pretendió imponerlo contra la corriente natural favorable a Maru. Corral, misógino además, golpeó así a la candidata de su partido, con una causa judicial escasamente fundada pero con todo el peso del poder ejecutivo estatal.

Finalmente, en lo oscurito, Corral, el ex niño prodigio de Ciudad Juárez, negoció con AMLO, durante la reciente visita de éste al estado gigante, para tratar de amordazar a la aspirante a quien le fue retirado su pasaporte, sin haber sido vencida en juicio, para debilitarla a los ojos de los electores. Maru ganó la pelea… contra un gobernador que, por soberbia -¿por qué actuó hasta los meses finales de su gobierno contra ella?-, fue capaz de llegar a la villanía y la traición sin ser conminado, cuando menos, a ser leal a su partido. ¿Por qué no actuó Marko Cortés, dirigente nacional del PAN?

Si esto es democracia y no una visión canalla de la misma, debo ser yo japonés o portugués.

LA ANÉCDOTA

La historieta particular de López Obrador indica que fue militante del PRI durante doce años, desde 1976 hasta 1988-, esto es bajo las presidencias de José López Portillo –a donde lo impulsó Echeverría-, y Miguel de la Madrid quien, con su secretario de Gobernación, el miserable Manuel Bartlett Díaz, fraguó el escandaloso fraude de 1988 aprovechado por el que nombra ahora como el padre de la mafia, Carlos Salinas. ¿A quiénes les debe más.

Luego, entre 1989 y 2012, fue fundador del PRD al que llegó a presidir en 1996 y hasta 1999 cuando lanzó su exitosa candidatura a la jefatura de gobierno del entonces Distrito Federal amén de dos campañas presidenciales, bajo el mismo signo, en 2006 y 2012.

Finalmente una rabieta desproporcionada le condujo a escindirse de este partido para estructurar MORENA bajo el alegato de que el PRD había firmado el Pacto con México que no es muy diferente al “Acuerdo por la Democracia” que, con la mayor hipocresía, hizo signar a 30 de los 32 gobernadores incluyendo a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, cuando es mayor que nunca su intromisión directa en los comicios de este año en una guerra frontal contra el INE… por haberse atrevido a combatir al compadrazgo criminal. ¿Y así pretende ganar para su causa los comicios de 2024? Solo será así si los mexicanos nos asumimos como masoquistas.

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