Ya casi se va la Auditora Emma Guadalupe Félix y deja la víbora chillando

Álvaro Aragón Ayala

A menos de cinco meses de que deje la Auditoría Superior del Estado, la credibilidad y honradez en el ejercicio de sus funciones de Emma Guadalupe Félix Rivera rueda por los sueldos, por el estercolero. Su imagen es la de protectora de gobernadores, alcaldes, diputados y magistrados del Poder Judicial corruptos y de ser un instrumento de Rubén Rocha Moya para construir el sonsonete de que la Universidad Autónoma de Sinaloa no se deja auditar para justificar el invento de demandas penales contra los funcionarios universitarios.

El titular de la Auditoría Superior de la Federación, David Colmenares Páramo, presentó a la Cámara de Diputados el segundo informe de la fiscalización de la cuenta pública 2022, en la que se incluye las auditorías a las Universidades Públicas Estatales, entre ellas la Universidad Autónoma de Sinaloa. La UAS registró observaciones mínimas que habrá de solventar, si es que no la ha hecho. La Universidad carga con el pago de las pensiones dinámicas para las cuales no cuenta con el apoyo financiero de la Federación, y de las preparatorias públicas y las Casas de Estudiantes no programadas en los presupuestos federales y federalizados.

Mediante una “operación” de Quirino Ordaz Coppel, el Pleno de la 63° Legislatura del Congreso Local impuso el 14 de marzo del 2017 a Emma Guadalupe Félix Rivera como titular de la Auditoría Superior del Estado, para un periodo de 7 años que se cumplen en marzo del 2024. La titular de la ASF deberá entonces dejar esa posición antes, no después del 14 de marzo del próximo año. Se irá con el estigma del uso de la estructura de la dependencia, en los últimos dos años, en la adulteración de documentación para fabricarle demandas a la UAS, además de prestarse al sonsonete de que la institución no se deja auditar.

Por órdenes del gobernador, en varias ocasiones Emma Guadalupe Félix ha intentado auditar a la UAS sin tener facultades legales para realizar este tipo de arqueos contables-administrativos. David Colmenares Páramo ha insistido que, por ley, de acuerdo a la normatividad federal, la única dependencia con jurisdicción legal para auditar los recursos federales y federalizados de las Universidades Públicas Autónomas, como es el caso de la Casa Rosalina, es la Auditoría Superior de la Federación.

Utilizada, pues, para fabricarle delitos a la UAS en contubernio con la Fiscalía General de Justicia, la UIPES, el SATES y diputados de Morena y el PRI del Congreso Local, Emma Guadalupe Félix, en cambio, ha solapado la corrupción que se anida en la 64° Legislatura del Congreso Local, en donde el diputado Feliciano Castro Meléndrez adquiere la figura de una “rata de dos patas”. Lavó las cuentas públicas del corrupto ex gobernador Quirino Ordaz Coppel y de alcaldes saqueadores e higieniza las cuentas de Rubén Rocha Moya, quien no transparenta el área de adquisiciones ni la asignación de las obras públicas.

Emma Guadalupe Félix se va sin “tocar con el pétalo de una rosa” a Enrique Inzunza Cázarez, quien manejó como si fueran recursos propios, de él, el presupuesto asignado al Tribunal Superior de Justicia y el Fondo para la Administración de Justicia en el tiempo que estuvo al frente del Tribunal. En una primera revisión ciudadana, salió a flote que Inzunza Cázarez no licitó ninguna compra en el Tribunal. Por ese motivo tiene una demanda penal en la Fiscalía General de Justicia que lo involucra en el uso indebido de más de 20 millones de pesos. Emma Guadalupe Félix solapó este tipo de latrocinios.

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